Trastornos Alimentarios

De todas las barbaridades cometidas por el género femenino durante la historia en nombre de la belleza, la virginidad o el rol de la mujer, ninguna es más extrema, más dolorosa y grave como la actual obsesión por el cuerpo, la delgadez y la juventud.

Espido Freire

Pocas formas de patología psicológica parecen tan perturbadoras como los trastornos de la conducta alimentaria; cuando se manifiestan, se parecen más a eventos contranatura que van en dirección opuesta a la lógica y al sentido común. Son una causa importante de patología física y psicosocial de muchas adolescentes y mujeres jóvenes (mucho menos presente en hombres, con una proporción de 9:1). Los trastornos de la conducta alimentaria se dividen actualmente en tres categorías diagnósticas (anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastornos de la conducta alimentaria no específicos) y una en estudio (trastorno por atracón). Recientemente se está estudiando una nueva categoría (trastorno purgativo, otros autores la llaman vomiting) pero todavía no cuenta con los estudios suficientes.

Sin embargo, una cosa es el diagnóstico estándar y otra sus características y, sobre todo, su tratamiento. Este tipo de trastornos tienen muchas características en común y los pacientes se mueven frecuentemente entre ellos, por lo que en muchas ocasiones se llega a una perspectiva transdiagnóstica. Además, sus causas son complejas y a menudo desconocidas, entre las cuales destacan unos rasgos de personalidad determinados, una predisposición genética y unos factores de riesgo ambientales y familiares específicos. De ahí que en su tratamiento se incluyan intervenciones en la persona, la familia e incluso en el contexto social.

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario que implica una incapacidad para permanecer o mantener un peso corporal mínimo, considerado normal para la edad y estatura de la persona, un temor a engordar, una distorsión de la imagen corporal y una negativa a aumentar de peso. Esto hace que usen dietas extremas, ejercicio excesivo u otros métodos para bajar de peso.

La bulimia es un trastorno caracterizado por episodios de ingesta alimentaria desmesurada, que la persona lleva a cabo con la sensación de pérdida de control, y que frecuentemente es acompañada con conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Estas conductas incluyen vómitos autoinducidos, abuso o mal uso de diuréticos y/o laxantes, ayuno o un ejercicio físico desmesurado. Otra característica común es la presencia de una autoevaluación excesivamente influida por el peso y la figura, junto a un marcado sentimiento de vergüenza por sufrir este trastorno.

El trastorno por atracón (Binge Eating Disorder) se caracteriza por la presencia de atracones recurrentes tras los cuales no se producen ningún tipo de conducta compensatoria típica de la Bulimia. Esto lleva a que una parte de las personas que sufren de este tipo de trastorno tengan sobrepeso. Actualmente se está estudiando la consideración del trastorno por atracón (TA) como posible entidad nosológica individualizada. La demostración de la importante prevalencia del TA en la población obesa ha producido en los últimos 15 años un acercamiento entre los investigadores y terapeutas tanto de los trastornos alimentarios como de la obesidad. Un enfoque integrador no tiene simplemente interés teórico; las repercusiones en el terreno terapéutico son evidentes, ya que uno de los efectos más negativos de haber mantenido ambas afecciones separadas se ha producido en el ámbito del tratamiento.

En este tipo de trastornos, las soluciones necesariamente implican intervenciones a diferentes niveles. No sólo se trabaja en la recuperación ponderal y de unos hábitos alimentarios sanos, sino también en la modificación del sistema en que la persona interpreta la realidad y actúa (sistema perceptivo-reactivo). Este sistema suele estar alterado y, según las personas, se centra de manera alarmante en torno al cuerpo, la comida, el peso y en aspectos como la consecución constante de logros (perfeccionismo), la búsqueda impulsiva de sensaciones, una necesidad exagerada de ser reconocido y una baja autoestima.

Para ello el tratamiento que se propone pasa por tres aspectos,

1 Un trabajo individual para cambiar el sistema perceptivo-reactivo disfuncional, hacia uno que le permita funcionar de una manera más sana e integradora (con uno mismo, con su contexto y con el mundo)
2 Una intervención con la familia (caso de ser adolescente o vivir con ella) o con la pareja, para modificar las conductas que puedan mantener el problema y para buscar vías de intervención más eficaces.
3 Una revisión de hábitos y conductas alimentarias.
Se realizará un tratamiento combinado de terapia de enfoque breve y un soporte psicofarmacológico (caso de ser necesario).

 

Si quiere más información, consulte estos artículos. Este texto es un resumen de los mismos.

American Psychiatric Association. (2006). Treatment of patients with eating disorders (3rd edition). American Journal of Psychiatry, 163 (7 Suppl), 4-54.
Attia, E. & Walsh, B. (2009). Behavioral management for anorexia nervosa. New England Journal of Medicine. 360, 500-506.
Brewerton, T. (2004). Clinical handbook of eating disorders: an integrated approach. New York: Marcel Dekker.
Bulik, C.; Berkman, N; Brownley, K.; Sedway, J. & Lohr K. (2007). Anorexia nervosa treatment: a systematic review of randomized controlled trials. International Journal of Eating Disorders, 40 (4), 310-320.
Gowers, S. (2008). Management of eating disorders in children and
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Sánchez-Planell, L. & Fernández, R. (2002). Trastorno por atracón y obesidad. Formación continuada en Nutrición y Obesidad, 5 (6), 316, 324.
Tasca, G.; Maxwell, H.; Bone, M.; Trinneer, A.; Balfour, L. & Bissada,
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