Ingredientes para una experiencia de parto traumatica

El temor al parto es una cuestión relevante para las embarazadas, sus cuidadores y su entorno social (Salomonsson, 2012). Un cierto nivel de ansiedad es habitual, especialmente entre nuliparas. Los problemas surgen cuando estos sentimientos afectan negativamente las decisiones y percepciones de la embarazada respecto al parto, Kish,  (2003).

La ansiedad y el estrés pueden tener consecuencias en el curso del propio embarazo, en el parto y en la relación de apego con el recién nacido. La ansiedad se traduce en una baja expectativa respecto la capacidad para afrontar el parto. La ansiedad interfiere el desarrollo del parto; dilata el proceso y aumenta la percepción del dolor, Saisto & Hamelsmaki (2003); Hofberg & Ward (2003). Los propios sanitarios contribuimos a este temor y podemos convertirnos en un factor fundamental para reducir dicho temor, Sjogren (2000).

La información, experiencias y actitudes previas influyen en la vivencia y los resultados del parto, Abasi et al., (2012); Abasi et al., (2013); Lara-Carrasco et al., (2013); Viziello et al., (1993). Las embarazadas pueden tener expectativas idílicas respecto al alivio del dolor, la sensación de control y la participación en la toma de decisiones, Ayers & Pickering, (2005). La experiencia acostumbra a ser muy distinta a las expectativas, supone una brecha, un desajuste, Lally et al., (2008). Convendría que las futuras madres distinguieran entre los escenarios posibles y reconocieran que la realidad puede desarrollarse en desacuerdo con las expectativas y los planes, y que estuvieran preparadas para adoptar las decisiones necesarias, Beaton & Gupton, (1990); Gibbins & Thomson, (2001); Fenwick et al., (2005).

Los educadores prenatales deben garantizar una adecuada preparación, contribuyendo a una mayor satisfacción con el parto.

 

Categorías

About the Author:

Deja un comentario


6 − = 4