El fenómeno disociativo

Algunas definiciones

La falta de una integración normal de los pensamientos, sentimientos y experiencias en la corriente de la conciencia y la memoria (Bernstein & Putnam, 1986)
Un trastorno de las funciones integradoras de la conciencia, la memoria, la identidad, o la percepción del medio ambiente (DSM-IV. American Psychiatric Association, 1994).
Un trastorno de la integración normal de la experiencia (Chu, 1998).

Pero, de qué estamos hablando?

Este trastorno de la “integración normal” tiene muchas consecuencias, tanto adaptativas, como patológicas. Por lo tanto, otra forma de entender la disociación es observar las funciones adaptativas a las que sirve. En las palabras de van der Hart, van der Kolk & Boon, 1998, “La disociación se refiere a una compartimentación de la experiencia: los elementos de una experiencia que no se integran en un todo unitario, pero se almacenan en fragmentos aislados. . . . La disociación es una manera de organizar la información. “. (Van der Hart, O., Van der Kolk, B.A., & Boon, S. (1998). The treatment of dissociative disorders. In J.D. Bremner & C.R. Marmar (Eds.), Trauma, memory and dissociation (pp. 253-283). Washington, DC: American Psychiatric Press ).
La disociación serviría como un mecanismo de defensa que resulta en una reducción del impacto del evento traumático (Van der Kolk & Van der Hart, 1989; Gershuny & Thayer, 1999).
DSM-IV-TR define la disociación como “la división en categorías de los contenidos mentales de la conciencia, un mecanismo esencial para la conversión histérica y los trastornos disociativos; la separación de una idea de su significado emocional y afectar como puede apreciarse en el afecto inadecuado de los pacientes esquizofrénicos “.
Cardeña (1994) ha identificado tres grandes categorías de disociación:

(1) La disociación mental en forma de módulos no integrados o sistemas.
(2) Disociación como una alteración en la conciencia que implica a la desconexión del yo o del mundo.
(3) La disociación como mecanismo de defensa.

Para Cardeña, la auténtica categoría 1 son fenómenos disociativos (tales como la amnesia disociativa y los trastornos de conversión) que “se caracterizan por una disfunción evidente en la percepción, la memoria, o acción que:

a) no puede ser revertida por un acto voluntario;
b) se produce en presencia de un funcionamiento preservado de un sistema aparentemente perturbado, y
c) es reversible, al menos en principio “. Por el contrario, “la categoría 2 comprende esencialmente la disociación despersonalización y desrealización.

La tercera categoría de la disociación se refiere más a la función de las categorías 1 y 2.

Brown, distingue entre la disociación Tipo 1, que abarca la amnesia disociativa, fuga disociativa, trastorno de identidad disociativo (TID), y los trastornos de conversión y la disociación tipo 2, que abarca la despersonalización/desrealización, la disociación peri-traumática y las experiencias de sentirse fuera del propio cuerpo. La disociación Tipo 2, se describe como “un estado alterado de conciencia caracterizado por un sentido de la separación (o separación) de ciertos aspectos de la experiencia cotidiana, ya sean acerca de su cuerpo (como en las experienciasde sentirse fuera del cuerpo), su sentido de sí mismo (como en despersonalización), o el mundo exterior (como en la desrealización) “. (Holmes, 2005)
El concepto de compartimentación incorpora la categoría 1 de Cardeña (1994) y la disociación de Brown Tipo 1. Todos los fenómenos compartimentación se caracterizan por un déficit en la capacidad de controlar deliberadamente los procesos o acciones que normalmente serían susceptibles a dicho control.
Los procesos compartimentados continúan funcionando normalmente (aparte de su falta de acceso al control voluntario), y son capaces de influir en las emociones en curso, la cognición y la acción. Esta definición incorpora condiciones caracterizadas por la incapacidad de llevar normalmente la información al acceso de la conciencia (por ejemplo la amnesia disociativa), que también puede ser considerado como un problema de control.

Diferentes tipos de “disociación”
tienen diferentes mecanismos psicológicos

Desde el renacimiento del concepto de disociación en la década de los 70, con el auge de las teorías contemporáneas (por ejemplo, Hilgard, 1977) sobre la naturaleza de este mecanismo mental, se ha ampliado considerablemente el número de fenómenos que se suponen atribuibles a la disociación. Como resultado, la etiqueta “disociación” se aplica ahora a una extraordinaria gama de síntomas psicológicos, los estados y procesos (véase la figura 1; Cárdenas, 1994).

Figura 1
Síntomas psicológicos, estados y los procesos asociados con la “etiqueta” disociación

Al igual que todos los métodos de compartimentar la experiencia, la disociación puede ser utilizada de una manera saludable, promover el crecimiento o puede ser usada en exceso y por lo tanto ser estereotipada y mal adaptada. Al evaluar los usos de la disociación adaptativa frente a una utilización desadaptativa de la disociación, puede ser útil diferenciar tres funciones o habilidades relacionadas con la disociación (Putnam, 1999)
La habilidad para compartimentar la información y el afecto es fundamental para la capacidad de un terapeuta que no desee ser abrumado por el afecto o la historia de un paciente. Es la base de la disociación peritraumáticas, las respuestas amnésicas transitoria o la despersonalización que nos permiten distancia de los acontecimientos abrumadores, que nos permiten estar “ahí”, pero “no existir”. La Compartimentación nos permite vivir con conflictos que resulatarían irreconciliables o evitar la disonancia cognitiva

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