El cerebro hipnotizado

Olvídese del balanceo de los relojes de bolsillo, de hacer la gallina o de gestos y palabras altisonantes propias del mundo del espectáculo, la hipnosis es una herramienta verdaderamente útil para el estudio de los síntomas psicógenos; en otras palabras, los síntomas neurológicos sin causa orgánica identificable (bautizado en la psiquiatría como trastorno de conversión, por la idea de que la persona convierte los problemas emocionales en dolencias físicas). Es importante destacar que estos síntomas en ningún caso son fingidos por la persona para obtener una ayuda o una ganancia. Se hipotetiza que son el resultado de una distorsión en la autoconciencia de las funciones sensoriomotoras.

Uno de los cuadros clínicos más comunes en pacientes diagnosticados de este trastorno es la parálisis de una extremidad, sin la presencia de lesión neurológica u orgánica. En un estudio realizado en la Universidad de Marburg, el Dr. Pyka y su grupo de investigación indujo a través de hipnosis la parálisis de una mano a 19 sujetos sanos obteniendo, de esta manera, un modelo de lo que podría suceder en una parálisis conversiva. Dichos participantes entraron tranquilamente en hipnosis mientras se obtenían las pruebas de neuroimagen. Estos resultados se compararon con una segunda sesión en la que los mismos participantes repetían la prueba de neurimagen sin entrar en hipnosis.
El resultado más relevante es que la parálisis inducida hipnóticamente no se relacionó con las áreas del cerebro involucradas en la fase de inhibición (área motora secundaria), sino con las regiones asociadas con las representaciones autorreferenciales (precuneo y la corteza cingulada posterior) y con las regiones que representan los movimientos (corteza prefrontal dorsolateral). Esto se asocia con otros estudios de neuroimagen, en la que los síntomas conversivos no implican una inhibición activa y completa de los circuitos motores, sino que están asociados con una activación selectiva de ciertos regiones cerebrales implicadas en la propia representación y en el proceso emocional.

Los autores creen que las sugerencias dadas durante la inducción de la hipnosis (que comenzó con instrucciones indirectas como la mano izquierda se siente débil, pesada… y continuó con instrucciones más directas como la mano izquierda se paraliza… la mano no se puede mover más) indujeron a una alteración de la auto-percepción de los participantes y de su capacidad motora.

Como nota al pie, hace ya más de 100 años, Charcot, el gran neurólogo francés, conectó a la hipnosis con los trastornos conversivos (en aquel entonces se la llamaba histeria). Y aunque no fue un gran defensor de la hipnosis (él buscaba las bases orgánicas del trastorno), la utilizó en el tratamiento de sus pacientes en el Hospital la Salpêtrière. La hipnosis como tratamiento cayó en desgracia con el ascenso de las teorías de Freud, que defendía la idea de llegar a los problemas inconscientes del paciente hablando directamente, sin la necesidad de la hipnosis. El paso de los años y la falta de resultados han hecho retomar la hipnosis como técnica para el tratamiento de los trastornos conversivos.

Bibliografía / Texto extraído de:

– Cojan, Y., Waber, L., Carruzzo, A., & Vuilleumier, P. (2009). Motor inhibition in hysterical conversion paralysis. NeuroImage, 47 (3), 1026-1037.

– Pyka, M., Burgmer, M., Lenzen, T., Pioch, R., Dannlowski, U., Pfleiderer, B., Ewert, A., Heuft, G., Arolt, V., and Konrad, C. (2011). Brain correlates of hypnotic paralysis—a resting-state fMRI study. NeuroImage, 56 (4), 2173-2182.

 

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