Del diagnóstico psiquiátrico de las patologías a la identificación del sistema perceptivo reactivo

Cuando vemos a una persona con una patología, estamos viendo la interacción de dos niveles lógicos. Por un lado, un nivel personal, la singularidad del paciente, la singularidad de su historia familiar, de su lenguaje, al que hay que adaptarse. Este es un nivel no predictivo, no repetible. Es una constante de originalidad que se mantiene, cada persona es diferente, cada contexto es diferente. Por otro lado, el nivel del problema, de la estructura de la solución, en la que se puede identificar como ciertas patologías tienen una estructura que se repite in diferentes personas.

Así, en el nivel de la estructura de la solución se pueden ver estrategias que son aplicables a los problemas que funcionan de una manera determinada, en diferentes personas. Se cumple, a la vez, con la intervención adaptada a la persona y al mismo tiempo se tiene la capacidad de ser riguroso y trazar un plan tecnológicamente avanzado. En 1985, G. Nardone, en su formación como terapeuta breve, seguía el modelo de intervención del MRI con pacientes que sufrían ataques de pánico. Observó que este tipo de pacientes tienen tres tipos de soluciones intentadas:

1.- un intento voluntario que busca el control de los síntomas físicos, por ejemplo, controlando su respiración y produciéndose el efecto paradójico de incrementarla,

2.- una solución intentada de evitación, evitando aquellas situaciones en las que el problema puede aparecer, aumentando su sensación de incapacidad, y

3.- una búsqueda de ayuda y de tranquilidad en otros, rodeándose  de personas que pueden intervenir, ayudar y están disponibles para jugar el rol de salvador.

Este tipo de diagnóstico, llamado operativo, posibilita el desarrollo de estrategias ad hoc para este tipo de problema. Esto permite, a través de una serie de preguntas, entender si la persona usa una serie de soluciones u otras. Obviamente, hay una necesidad de adaptar la manera de hacer las preguntas al tipo de relación y la particularidad individual y contextual de la situación. Este mismo modelo de intervención se ha aplicado a diferentes patologías, desarrollando soluciones efectivas y describiendo cómo funciona el problema a nivel operativo, cibernético y constructivo.  Es decir, la presencia del síntoma no justifica una intervención determinada, lo hace la estructura de su sistema perceptivo reactivo. Así, una persona con trastorno obsesivo-compulsivo que presente ataques de pánico no actuará de la misma manera si, además, tiene rituales. Los rituales tienen el propósito inicial de reasegurarse a sí mismo, pero después de un tiempo se convierten en algo de lo que no se pueden librar. El diagnóstico operativo de su sistema perceptivo reactivo, se basaría en la evitación de situaciones críticas a través de los rituales. La intervención entonces iría encaminada a bloquear los rituales para, a su vez, bloquear la relación disfuncional entre ritual y fobia.

La construcción de los sistemas perceptivos reactivos es importante porque son una especie de modelado tecnológico cibernético de los modelos redundantes, de percibir y reactivar la realidad. Con el paso del tiempo, la solución intentada se convierte en rígida, patológica, y comienza a no funcionar, pero la persona no es capaz de modificarla. De tal manera que el constructo del sistema perceptivo reactivo es algo que puede sustituir la nosografía psiquiátrica.

La diferencia fundamental entre las clasificaciones DSM y CIE y aquellas basadas en el sistema perceptivo reactivo es que las primeras proporcionan una especie de imagen fotográfica del trastorno sin contar nada acerca de la manera de cambiarlo. Una clasificación basada en los sistemas perceptivos reactivos patológicos, a través de la descripción de cómo el problema se mantiene, cuenta cuales son los indicios para producir el cambio. Y estos cambios resultan funcionales en diferentes culturas, demostrando que, a nivel estructural, las patologías son isomórficas. Lo que sí será necesario es adaptar la intervención terapéutica a esa cultura determinada. El intento de la clasificación diagnóstica basada en los modelos perceptivos reactivos como un concepto internacional podría sustituir los rígidos conceptos nosográficos. No sería un nuevo modelo rígido, sino una guía para adaptar soluciones que funcionan con diferentes personas, en diferentes contextos, en diferentes situaciones. Esto suele crear resistencia en la tradición sistémica y en el enfoque estratégico, que huyen de cualquier clasificación diagnóstica y rechazan repetir las mismas técnicas en diferentes pacientes. La idea subyacente es la de crear una nueva técnica para cada persona. Pero, y cogiendo a M. Erickson como ejemplo, él no creaba una intervención para cada persona, lo que hacía era adaptar las técnicas a las necesidades de la persona, individualizando el tratamiento. Por lo que, conocer esos modelos perceptivos reactivos podría ayudar al tratamiento y la mejora de la calidad de vida personal de las personas.

[quote](texto extraído de la conferencia del prof. G. Nardone From psyquiatric diagnosis of pathologies to the identification of perceptive reactive systems that maintain the problem, en la 3ª Conferencia Europea de terapia sistémica y estratégica, Arezzo, Italia)[/quote]

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