Cáncer e Hipnosis. Calidad de vida y sentido de coherencia

Organizamos los eventos de nuestra vida mediante esquemas de una historia. Apéndices o ampliaciones que imponen a la trama una estructura con principio, desarrollo y desenlace. Un conjunto de estructuras cognitivas-afectivas-conductuales, con las que organizamos los micro-relatos de nuestra vida cotidiana. Construímos un macro-relato que facilita y consolida la comprensión de nosotros mismos. Así establecemos la gama característica de emociones, objetivos y acciones, y guíamos nuestro rendimiento en el escenario social.

Enfrentarse al cáncer implica un período de vida desequilibrante, incierto, doloroso, sin garantía de final feliz. Las estrategias sanitarias abordan fragmentariamente la cuestión. Los esfuerzos en la atención a las personas que padecen cáncer se concentran en el modelo de la lucha contra la enfermedad. El foco es el cáncer.

La persona que es diagnosticada de cáncer se ve inmersa en una carrera armamentística – quirúrgico-radio-quimioterápica, con la incierta promesa de una victoria final. En el fragor de la batalla se producen múltiples efectos colaterales, nada desechables.

La elección de la estrategia: lucha contra la enfermedad condiciona  desaprovechar los recursos de las personas, ignorar su sentido de la vida y prescindir de una visión amplia del concepto de calidad de vida.

Las personas afectadas pierden autonomía, capacidad de maniobra y decisión, empobreciendo su potencial de respuesta y cooperación. Al mismo tiempo se ven enfrentadas a preguntas sobre el sentido de su vida, en un contexto sanitario que limita el abanico de respuestas posibles y las somete a un guión con pocas variantes.

Sabemos del potencial humano para afrontar y sobreponerse a las adversidades. Conocemos las ventajas de asumir un rol activo, de dar sentido a nuestra existencia e identificarnos con el estilo que mejor acomode nuestra percepción de la vida.

En los próximos 15 años, la prevalencia del cáncer se duplicará en los países desarrollados, debido a las tasas de supervivencia y el envejecimiento de la población. Los Sistemas de Salud de algunos países han recuperado los valores de una atención integral, personalizada..

Aunque la atención psicosocial es posible en cualquier práctica de oncología, su financiación es limitada, a pesar de haber demostrado que ahorran costes a los Sistemas de Salud. Al igual que se destinan esfuerzos a la prevención, detección y tratamiento precoz del cáncer, se limitan opciones más adecuadas para proporcionar bienestar y alivio.

El dolor, los efectos secundarios de los diversos tratamientos y la alienación de las personas afectadas pueden beneficiarse de intervenciones en las que éstas movilicen sus recursos. Dichos procedimientos son infinitamente más seguros y bastante más económicos. Se plantean como un elemento más en una amplia gama de intervenciones destinadas a mejorar la salud y el binestar de la persona enferma. Han sido aceptados por las Asociaciones Científicas pertinentes e incluidas en la gama de intervenciones cubiertas por las aseguradoras médicas. En cierto modo representan una brecha al prejuicio social ante la hipnosis. No olvidamos las desafortunadas y crueles promesas de curación mágica de algunos profesionales de la hipnosis profana y el daño que infringen a  prácticas hipnóticas contrastadas.

Los programas de tratamiento de diversos tipos de cáncer en hospitales de prestigio (Mount Sinai, Clínica Mayo, Johns Hopkins, etc..) incluyen un repertorio de protocolos de intervención con técnicas de imaginería guiada, meditación e hipnosis. En cualquiera de ellos subyace el respeto y aprovechamiento de los recursos de la persona afectada y una buena dosis de atención para aquellos que les acompañan en dicho proceso.

Las intervenciones mediante hipnosis han mostrado su eficacia para aliviar y gestionar de forma más halagüeña el dolor y el malestar de este grupo de enfermedades que responden a la etiqueta Cáncer. También representan una forma de salir del condicionamiento pauloviano de la presentación de síntomas, naúseas y vómitos, de forma anticipada, al tratamiento mediante quimioterapia, tanto en niños, como en adultos. Por otra parte facilitan la práctica de algunas intervenciones médicas, tanto exploratorias (biopsias) como terapeúticas (intervenciones quirúrgicas), acortan los períodos de recuperación y mejoran el estado de ánimo.

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